Las vallas para parques infantiles se instalan en los jardines públicos donde hay una zona de juegos para los más pequeños. Estas estructuras protegen perimetralmente las zonas de juego para reducir riesgos, evitando que los niños accedan a áreas peligrosas como calles con tráfico o zonas destinadas a juegos para mayores. Además, impiden que los propietarios de mascotas utilicen estas áreas para sus animales.
Las vallas deben incluir bancos en su interior para facilitar la vigilancia de los padres y permitir su participación en los juegos de los niños. Colocar los bancos fuera de la valla genera una apertura constante de la puerta, dificultando la seguridad.
